Svetlana

Ayer la Academia Sueca anunció que Svetlana Alexievich es la nueva galardonada con el Premio Nobel de Literatura 2015.

Más allá de celebrar su mérito literario –que por supuesto no deja dudas– creo importante destacar dos cosas sobre este fallo:

  • La llamada "no ficción" se lleva por primera vez el premio, y en concreto la crónica periodística, tantas veces denostado por la élite literaria.
  • El periodismo –en la pluma de una mujer de la periferia– llega por primera vez a ganar un Nobel de Literatura. En toda su obra están presentes el género y el poder (en este caso, el soviético), como por ejemplo en War’s Unwomanly Face, donde recoge el testimonio de más de 200 mujeres que participaron de la Segunda Guerra Mundial.

El comienzo de Voces de Chernóbil ($), donde relata las primeras horas del desastre en la voz de la esposa de un bombero de Pripyat es simplemente devastador:

No vi la explosión. Solo las llamas. Todo parecía iluminado. El cielo entero... Unas llamas altas. Y hollín. Un calor horroroso. Y él seguía sin regresar. El hollín se debía a que ardía el alquitrán; el techo de la central estaba cubierto de asfalto. Sobre el que la gente andaba, como él después recordaría, como si fuera resina. Sofocaban las llamas y él, mientras, reptaba. Subía hacia el reactor. Tiraban el grafito ardiente con los pies... Acudieron allí sin los trajes de lona; se fueron para allá tal como iban, en camisa. Nadie les advirtió; era un aviso de un incendio normal.

Sin dudas, un Nobel que hay que celebrarlo leyendo a Alexievich. ◼︎